Emprender con tu madre: 4 casos de éxito (y de amor por tu compañera de trabajo)

Silvia Hengstenberg Girón y Sylvia Girón, fundadoras de The Sibarist 

“Crecí con su ejemplo, una madre empresaria que se iba temprano cada mañana y regresaba casi a la hora de la cena, con el mérito añadido de sacar sola adelante a una familia con cinco hijos. Siempre incansable, inquebrantable al desaliento. Todo un ejemplo de mujer luchadora”. Así es como Silvia Hengstenberg Girón describe a su madre, Sylvia Girón, con la que en el año 2014 fundó The Sibarist. “Queríamos ser mucho más que una inmobiliaria, una marca boutique que te acompañara y te diera soluciones para todo el proceso de tu propiedad”, explica Hengstenberg, que desarrolló su idea empresarial a raíz de querer vender una finca de sus abuelos.

“La casa era muy especial en un paraje maravilloso del Valle del Tiétar. Había una crisis económica y las perspectivas para vender no eran las más favorables, así que decidimos actualizar la casa para ponerla en valor, por lo que mi madre, interiorista de formación (heredó sin duda el gusto de mi abuela) junto con sus hermanas, varias también interioristas, se pusieron manos a la obra. La casa era muy grande, así que además de ayudar a mi madre y a mis tías restaurando muebles los fines de semana, comencé a llevar la comercialización de la finca en alquiler completo para grupos, eventos... Yo en aquel momento trabajaba como consultora y hacía desarrollo de negocio para varios hoteles de lujo, así que creamos una imagen corporativa, página web, etc. y la incluí en mi portfolio. La casa se actualizó, se hizo un proyecto de interiorismo precioso y la estuvimos rentabilizando hasta que apareció el comprador ideal. Fue entonces cuando nos dimos cuenta que a la inmobiliaria le hacía falta esta visión de diseño, puesta en valor y gestión, y como no podía ser de otra manera, nuestro nicho eran las propiedades singulares”, concluye Silvia. “Este proyecto es una escuela de aprendizaje personal, basado en el respeto, la confianza, y tener cada una su espacio", añade su madre. "La mejor socia es ella. Lo peor no es relevante, solemos estar 100% acuerdo en lo importante”.

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